El valor del orden

Hay un viejo dicho japonés que dice que puede adivinarse mucho de una vivienda mirando el recibidor. Esto es porque es ahí donde nos quitamos los zapatos al entrar a casa. Este pequeño detalle en la forma y el orden de cómo colocamos nuestros zapatos y tenemos nuestro recibidor, marca la diferencia a la hora de definir cómo son las personas que allí viven.

Para mí el orden es muy valioso cuando éste está a tu servicio para mejorar y hacer más cómoda tu vida y tu día a día. El orden no debería convertirse en una obsesión, ya las obsesiones no son saludables, pero sí en un ritual diario para simplificar tu vida y tener tus cosas en su lugar adecuado. Un hogar limpio y ordenado hará que tu mente desconecte y se cree una sinergia que favorezca tu descanso físico y emocional.

Hay estudios que demuestran que el desorden aumenta el estrés, dificulta la concentración, aumenta la irritabilidad, te roba  energía y te hace perder tiempo buscando las cosas que necesitas. También dificulta la higiene y esto implica la posibilidad de tener más alergias. ¿Son éstas razones suficientes para mantener tu casa ordenada?

Pues ponte manos a la obra y empieza a organizar tu vida y tus cosas:

Aprende a deshacerte de lo que no necesitas

Aprender a liberarse de las cosas que no nos son necesarias, es un arte. ¿Te has parado a mirar detenidamente todas esas pequeñas o grandes cosas que ocupan espacio en tus cajones y en tu vida?

Es una realidad que deshacerse de las cosas que no necesitas es liberador tanto en espacio físico como en equilibrio emocional. Es ruido visual, a veces muy sutil, sabes que está ahí y aunque esté guardado en un cajón, molesta.

Toma conciencia de lo que tienes y necesitas, no te aferres al pasado manteniendo cosas que ya no necesitas, recupera energía y espacio. Recuerda que las cosas sólo tienen valor si las usas y que las cosas que elegimos quedarnos, también hablan de nosotr@s.

Organiza por habitaciones y categorías

Ya lo dijo Julio César: divide y vencerás. Como Organizadora Profesional, me gusta organizar por estancias, ya que así puedo llevar cada cosa a su lugar correspondiente, salón, dormitorios, recibidor, despacho… así es más fácil definir, encontrar lo que tenemos y lo que necesitamos, para deshacernos de lo innecesario.

El primer paso para empezar a organizar es planificar. Trazar un plan, marcarse un objetivo claro, planificar las tareas a realizar y las cosas que vamos a necesitar. Márcate también un horario y unos objetivos específicos y realistas. No sirve de nada darse la paliza y frustrarse por no haber conseguido cumplir con tus propósitos.

Crea armonía

La clave para tener una casa acogedora y con armonía es optar por la simplicidad y el orden, ya que una casa ordenada transmite serenidad y bienestar.

Podemos apostar por una decoración minimalista, sólo con lo necesario, para tener así una casa con más fluidez.

También los colores y olores en nuestra casa influyen en nuestras emociones y nuestra energía. Recuerda que una casa sencilla, bien ventilada, despejada, con luz y plantas naturales, te ayudarán a conseguir ese hogar tranquilo en el que desconectar. Invitará  a la calma y al descanso. Vive en un espacio relajado.

Ten un espacio propio

Tener un espacio propio en el que poder desconectar y en el que tener tu intimidad, te permitirá crecer como persona y a fomentar tu creatividad.

Tod@s necesitamos ese rinconcito, ese espacio en el que estar a solas para desconectar con un libro, música, para poder escribir o meditar. Quiérete y márcate unos minutos diarios sólo para ti.

Conclusión.  La sencillez está en un@ mism@, en simplificar, sin complicarnos con demasiadas cosas para hacer nuestro día a día fácil. Tener cosas no es lo que hace feliz sino las pequeñas cosas cotidianas. Pon ilusión en lo que hagas en tu día a día, está en ti. Márcate unos objetivos y cumple tus sueños.

“Lo que importa no es lo que tenemos en la vida, sino a quién tenemos en la vida”

J.M. Laurence

No Comments

Post A Comment